Luces de alerta en torno a los números fiscales

Por Federico Vacalebre

TN 12 de junio de 2022

OPINIÓN. Casi no hay partida del gasto que crezca por detrás de la inflación y no hay presencia del efecto licuación. En los próximos meses, es posible que la actividad económica y el consumo se caigan tras el fogonazo inflacionario.

De los datos que surgen del ministerio de Economía, correspondientes a abril, el déficit primario fue de $79.184 millones o de 0,11% del PBI (ingresos por $1.085.581 millones, que subieron 77,9% interanual, y un gasto primario de $1.164.766 millones, con un aumento del 87,4% interanual). No obstante, no se incluyen los ingresos en concepto de “rentas de la propiedad” ($126.460 millones). Caso contrario, el agujero fiscal primario hubiese llegado a los $205.643 millones.

Lo que se observa es la preocupante dinámica de un gasto público (+87,4% interanual), donde no hay partida que esté ajustando en términos reales. En sí, más allá del impacto inflacionario de comienzos de 2022 (+23,1% en el primer cuatrimestre y 58% en los últimos 12 meses), no hay “licuación” del gasto. Esto da la pauta de las crecientes dudas sobre la posibilidad de cumplir con el programa del FMI. Muy especialmente, preocupa la dinámica para el segundo semestre de 2022, donde los ingresos fiscales caen, el gasto público se dispara y se amplía la brecha fiscal.

El truco de las rentas de la propiedad del Tesoro Nacional

Tomando el primer cuatrimestre de 2022, y considerando la misma fuente (Hacienda), se acumula un déficit primario de $271.920 millones y un déficit financiero de $605.906 millones. En el pasado abril, por segundo mes consecutivo, los ingresos fiscales tuvieron un “empujón” extra. Este vino dado por el rubro “Otras rentas de la propiedad del Tesoro Nacional” que aportó “ingresos contables” por $126.460 millones (se dispararon +2.858% interanual).

El déficit fiscal primario que hubiese sido de $205.643 millones, sin contar con estos ingresos extra, equivale a 18 veces el déficit fiscal primario de abril de 2021. Es pertinente remarcar que parte de esas “rentas” corresponden a los rendimientos generados por las operaciones del Fondo de Garantía y Sostenibilidad de ANSES (en abril por $8.341 millones) y el remanente ($126.640 millones) deriva de las colocaciones de deuda que salen al mercado a una cotización sobre la par.

De esta forma, se contabilizan como ingresos fiscales a la diferencia entre el valor nominal y el valor efectivo de esos bonos. Y logra “achicar” el déficit primario.

Para ponerlo en perspectiva, “Rentas de la propiedad del Tesoro Nacional”, entre 2016 y 2021, promedió un 4,8% de los ingresos tributarios totales. En marzo de 2022, trepó al 18% y, en abril, representó el 14% de los ingresos tributarios. Producto de críticas varias, se ha autoimpuesto que no se podrá tomar como ingreso de “rentas de la propiedad” un monto superior al 0,3% del PBI. Este número es equivalente a lo que se destinó a ese rubro en 2021.

En abril de 2022, los ingresos totales estuvieron impulsados por la recaudación impositiva, mejoraron un 60,3% interanual en términos nominales (por encima de la inflación que a abril acumuló 58% interanual). En dicho mes, el déficit fiscal primario fue de $79.185 millones. Vale decir que se multiplicó por 7 veces, respecto al mismo mes de 2021.

Mientras, el déficit financiero (incluido los intereses de la deuda) llegó a $146.315 millones (equivalente a 0,2% del PBI). Los ingresos vinculados a la evolución de la actividad económica, como el IVA (+68,3% interanual) e impuesto a los créditos y débitos (+65%) crecieron por encima de la inflación. Y el impuesto a las ganancias registró una disparada de 90,6% interanual.

Por su parte, los derechos de exportación subieron solo 14% interanual. Los ingresos asociados a Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social treparon al 71,1% interanual, más de 13 puntos porcentuales por encima de la inflación acumulada en los 12 meses previos.

Partidas del gasto relevantes

Las partidas del gasto de mayor relevancia vienen creciendo por encima de la inflación acumulada en el primer cuatrimestre de 2022 (prestaciones sociales, jubilaciones y pensiones, subsidios energéticos, transferencias a provincias, salarios, gastos de capital u obra pública y otros gastos sociales).

- La AUH (Asignación Universal por Hijo) fue la única partida que cayó en términos reales

- Para abril, las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), o el 55% del gasto operativo total, subieron 15,4% interanual en términos reales y el rubro “jubilaciones y pensiones” aumentó un 5,4%, también en términos reales (crecieron 66,6% interanual en términos nominales)

- El rubro “otros programas sociales” (que no incluye a la AUH y que incluían en 2021 partidas del “Gasto Covid”) tuvo, en abril, un incremento de 89,6% en términos reales, respecto al mismo mes de 2021. En 2020, “otros programas sociales” se multiplicó por 5 veces, y en 2021 se redujo a mitad. Por carácter transitivo, esta partida es un 1,1% del PBI superior al año 2019 (0,6% PBI en 2019 versus 1,7% en 2021)

- El gasto en “salarios públicos” creció, en abril, 84,7% interanual. Dicho comportamiento se explica porque hasta mediados del 2021, el gasto salarial del sector público se había atrasado fuertemente frente a la inflación

- Los “subsidios energéticos”, que se comprometieron a reducir en un 0,6% del PBI, crecieron 132,8% interanual en abril. En el acumulado del primer cuatrimestre del 2022 subieron 72,4% interanual, en términos reales. Y aún restan los meses de invierno que profundizarán el agujero fiscal con precios internacionales de la energía disparados. En 2021, los subsidios económicos (energía principalmente, y en menor medida transporte) ascendieron a $1.398.000 millones, equivalente a 3% del PBI, de los cuales 2,5% del PBI correspondieron a subsidios energéticos. En lo que va de 2022, los subsidios económicos ya alcanzaron el 0,8% del PBI

- Los “gastos de capital” (obra pública) crecieron en abril 85,7%, respecto del mismo mes de 2021, en términos nominales. Es decir, 17,5 puntos porcentuales en términos reales (en el acumulado del primer cuatrimestre de 2022 subieron 13,3%)

- Las “transferencias a las provincias”, en abril, treparon al 132,6% (en términos nominales). Equivalente a un aumento de 47,2%, en términos reales. En el acumulado del primer cuatrimestre de 2022 subieron 21,3%, en términos reales

- Los “pagos por intereses de la deuda” aumentaron, en abril, 47,3% interanual, respecto al mismo período de 2021, en términos nominales. Así, en el primer cuatrimestre de 2022 se pagaron más de $173.000 millones de pesos más que en mismo período de 2021

En resumidas cuentas, hay luces de alerta en torno a los números fiscales. Casi no hay partida del gasto que crezca por detrás de la inflación y no hay presencia del “efecto licuación”. De aquí en más, en los próximos meses, es posible que la actividad económica y especialmente el consumo se caiga tras el fogonazo inflacionario.

Y esto puede complicar aún más los números del lado de los ingresos tributarios. Por otra parte, no se podrá acudir, de la misma manera, a la “rentas de la propiedad” para achicar el déficit fiscal. Dado esto, ¿qué podemos esperar? Un incremento de la brecha fiscal en mayo y junio, con el impacto del bono de emergencia en dos cuotas, con un costo total de unos $200.000 millones. Actualmente, esto ya se está reflejando en la mayor emisión del BCRA para cubrir el agujero fiscal, lo que complica el cumplimiento de la meta monetaria (1% del PBI de emisión) y de déficit fiscal operativo (2,5% del PBI).

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Federico Vacalebre