La calma en medio del apocalipsis.
La estrategia del Gobierno no parece apuntar a controlar la tasa de inflación como objetivo primordial. Las medidas tomadas, fuertemente orientadas al sector fiscal y financiero, no alcanzan para estabilizar el nivel de precios.
Los desequilibrios monetarios, lejos de contenerse, se han agravado de manera sustantiva. Hacia los últimos días de septiembre, la suma total de pasivos monetarios alcanzó una cifra récord, representando poco más del doble de la base monetaria.